EL FOKKER SUPER UNIVERSAL - 1929-1931
El
Fokker Super Universal fue una derivación
inmediata del Fokker Universal o “Standard”,
que fue el primer avión producido por la
holandesa Fokker en los Estados Unidos. En mayo
de 1924, Antony Fokker había fundado la Atlantic
Aircraft Corporation con el objetivo de ingresar
en el mercado americano, que tendía a desconfiar
de los productos europeos. Inicialmente fabricó
bajo licencia de su casa matriz, pero hacia 1926
decidió crear un avión original.
El diseño fue encargado a Robert Noorduyn,
quien tomó como punto de partida los Fokker
que la compañía produjera en Europa.
También la construcción era bastante
convencional, con una mezcla de metal, madera y
tela. Si embargo, se hizo un esfuerzo por limpiar
el diseño eliminando los cables que en esa
época eran tan comunes para asegurar las
distintas partes al fuselaje, lo que le otorgó
una notable capacidad de avance ante la resistencia
del viento.
Avión monomotor de ala alta, inicialmente
fue equipado con un motor Wright J-4 de 200 caballos
o un J-5 de 220 caballos. Los últimos modelos,
sin embargo, equiparon el J-6 de 246 HP. Dos tanques
de gasolina fueron montados en las alas, cerca de
la unión de éstas con el fuselaje.
Como era normal en la época, el piloto estaba
ubicado en una cabina abierta ubicada inmediatamente
delante del ala, y a su mismo nivel. En la cabina
cerrada situada por debajo y detrás del piloto,
tenía capacidad para 4 pasajeros o su equivalente
en carga (poco más de 400 kilos).
Hasta entonces, la Atlantic se había dedicado
a fabricar en los Estados Unidos los aviones que
se diseñaban en Europa. Con el Universal,
sin embargo, la Fokker americana se convirtió
en diseñadora de aviones americanos, al punto
que el Universal pronto comenzó a fabricarse
en Europa con la denominación Fokker F.XI.
Sin embargo, en ningún lugar fue el Universal
tan exitoso como en Canadá, sobre todo gracias
a la facilidad con que podía convertirse
de avión terrestre a marino con sólo
agregarle unos flotadores en el tren de aterrizaje.
La primera orden de aquél país llegó
de parte de la Western Canada Airways, cuyo propietario,
James Armstrong Richardson, Sr., creía que
era el transporte ideal para las regiones del norte.
A las doce unidades pedidas por la Wester, le siguieron
seis más (de G-CAHE a G-CAHJ) pedidos por
el gobierno, para ser usados en la Hudson Strait
Expedition de 1927-1928. Considerando que se fabricaron
44 unidades, esto dejaba casi la mitad del total
en manos canadienses.
Pero no sólo los canadienses se interesaron
por este avión. Cuando Charles Lindbergh
comenzó a planear su cruce del Atlántico,
pensó en un Universal. Sin embargo, la Atlantic
Aircraft Corporation consideró que la aventura
era demasiado arriesgada y peligrosa para la reputación
del avión, por lo que se negó a abastecer
el pedido que en 1926 formulara el piloto.
El Universal fue un avión poco espectacular
que prestó un importante servicio como transporte
básico, y aunque su producción cesó
en 1931, su vida útil se extendió
hasta fines de la década, sobre todo en tareas
de carga.
Su buen desempeño alentó a la compañía
a producir una versión mejorada, dando origen
al Fokker Super Universal, más largo y más
refinado. Este modelo fue lanzado en 1927, con capacidad
para seis pasajeros y provisto de una cabina de
mando cerrada (similar a la del F.10). Y si el Universal
había sido exitoso, el Super Universal lo
fue aún más, con un total de alrededor
de 200 unidades fabricadas (80 en los Estados Unidos,
15 en Canadá y el resto en Japón).
También el impulso había sido mejorado,
con la adopción del motor Pratt & Whitney
Wasp de 420 caballos.
Luego de completarse el prototipo, fue revisado
por los diseñadores bajo la supervisión
de Bob Noorduyn, que modificó algunos elementos,
como los alerones, el tren de aterrizaje y el perfil
de la cabina de pilotos.
Contemporáneo del Fokker F.10 comercial,
el Super Universal no incluía ninguna "F"
en su designación, que fue originalmente
"Universal Special", aunque ésta
fue cambiada pronto por la definitiva. Su primer
vuelo tuvo lugar en marzo de 1928, y poco después
el avión entró en producción
en la planta de Glendale. Como en el caso del Universal estándar,
la producción del Super Universal cesó en 1931.
El Super Universal llamó la atención
de varias aerolíneas. A partir de 1928, Fokker
comenzó a cumplir con los pedidos de compañías
como Midcontinental Air Express, Standard Airlines,
National Park Airways y Universal Airlines, muchas
de las cuales los emplearon tanto para el transporte
de pasajeros como de correo, siendo esta última
tarea una de las que más destacadamente cumplió.
También despertó el interés
de las Fuerzas Armadas. La Naval lo designó
XJA-1, aunque al final ninguna orden formuló.
Y esto no afectó el futuro del avión,
ya que la ausencia de pedidos del gobierno americano
fue suplida por los de los gobiernos de Colombia,
Argentina, Sudáfrica y Japón.
Y dada la cantidad de pedidos provenientes de Canadá,
Anthony Fokker finalmente decidió producirlo
allí bajo licencia, a través de la
Canadian Vickers. El primer prototipo canadiense
—que difería de la versión americana
por el agregado de una segunda puerta en la cabina,
un mayor tanque de combustible, un mejorado sistema
eléctrico y la adición de flotadores—
voló en 1929. Por otra parte, el intento
por utilizar el motor Bristol no dio resultado.
Y en definitiva, la crisis de 1929 golpeó
fuertemente su producción en Canadá,
con los que varios ejemplares terminados apenas
pudieron venderse por precios de bagatela en 1934.
El Fokker Super Universal más famoso fue
el Virginia, utilizado por el Almirante Richard
E. Byrd como avión de reconocimiento y rescate
en su Expedición Antártica de 1928.
En octubre de ese año, el avión, enviado
por barco a Nueva Zelanda, partió desde allí
hacia el Campo Pequeña América, a
donde arribó en 27 de enero de 1929. Tras
completar una serie de pruebas con fines científicos,
el avión, piloteado por Bernt Balchen, enfrentó
una fuerte tormenta de nieve que hizo imposible
su regreso. El 15 de marzo, vientos de 160 kilómetros
por hora arrancaron al Virginia de su anclaje, impulsándolo
al aire y arrojándolo al suelo a más
de 100 metros de distancia, quedando en posición
invertida sobre el hielo.
Cuatro días después, un Fairchild
FC-2W2, también parte de la expedición,
aterrizó para recoger a la tripulación.
El Super Universal fue abandonado, aunque parte
de él serían posteriormente recuperadas.
En enero de 1988, casi 60 años después,
un periódico neozelandés anunció
que una expedición científica de ese
país había hallado el Virginia. Pero
lo difícil del terreno hizo imposible su
salvataje debido al elevado costo que hubiera significado
NC9786 |
Fokker
Super Universal c/n 837. Entregado a Pan
American Airways el 31 de mayo de 1929.
Operado por Pan Am en Brasil. Vendido a
James D. Summers de Argentina el 17 de agosto
de 1929. Se hundió en Brasil el 26
de septiembre de ese mismo año. |
NC9778 |
Fokker
Super Universal c/n 828. Entregado a Pan
American Airways el 10 de abril de 1931.
Transferido a SCADTA (una subsidiaria de
Pan Am) ese mismo año. Se estrelló
en Bogotá, Colombia, el 15 de diciembre
de 1932. |
NC12637 |
Fokker
Super Universal c/n 880. Entregado a Pan
American Airways el 13 de octubre de 1931.
Transferido en 1931 a Aerovías Centrales
y luego, el 18 de noviembre de 1932 a SCADTA
(ambas subsidiarias de Pan Am). Se estrelló
el 31 de octubre de 1934. |