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CLIPPER CONNECTION |
LA HISTORIA DE PAN AMERICAN AIRWAYS 1927-1991 |
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EL BOEING 314 - 1939-1946
Menudo
en comparación con el Hughes H-4 Spruce Goose
y primitivo respecto del británico Princess,
el Boeing 314 Clipper fue, empero, el más
grande de los hidroaviones comerciales, pues fue
el mayor y quizá también el mejor
de cuantos llegaron a entrar en servicio. Sin embargo,
estuvo a punto de no hacerse realidad.
A mediados de los años treinta, la industria
aeronáutica norteamericana se encontraba
algo rezagada en cuanto al desarrollo de nuevos
hidroaviones, por entonces los únicos transportes
viables para viajes interoceánicos. Así
que cuando se abrió la posibilidad de abrir
una ruta a través del Atlántico, se
tomó conciencia de que no se contaba con
la herramienta para cubrirla.
Pan American Airways, la única compañía
estadounidense que, como la británica BOAC,
contaba con los recursos económicos del gobierno,
se apresuró a formular un requerimiento para
la provisión de un avión capaz de
cumplir con el trabajo, además de hacerlo
con el mayor lujo posible. Y la Douglas, la Consolidated,
la Sikorsky y la Boeing, se pusieron a trabajar
en el diseño. Sin embargo, para cuando la
oferta venció, el 28 de febrero de 1936,
ninguna de las fábricas había presentado
una oferta.
Por esa época, trabajaba para la Boeing como
ingeniero de ventas un joven de apenas 29 años
llamado Wellwood Beall. Beall había llegado
a ese cargo luego de triunfar como agente de ventas
de la compañía en el Extremo Oriente,
y era conocido por su ingenio y ambición.
Así que cuando se enteró de que el
plazo de Pan Am había expirado sin respuestas,
tomó un montón de especificaciones
estructurales, las metió en una maleta y
se las llevó a su casa para trabajar en ellas.
Corría la primavera de 1936, y Beall acostumbraba
dedicarse a su proyecto por las tardes, luego de
llegar del trabajo.
Utilizando como base algunos cursos que había
tomado sobre diseño de aeronaves, para finales
de marzo tenía ya la configuración
básica de su avión. Concebido no como
mero pasatiempo sino como proyecto viable, se ocupó
especialmente de abaratar costos, aprovechando,
por ejemplo, el ala del fracasado bombardero experimental
XB-15. Ésta quedaba un poco corta, problema
que solucionó ensanchando el fuselaje. Su
propia esposa, diseñadora de interiores,
le dio el toque final al diseño de cabina.
El proyecto fue finalmente presentado a la directiva
de la Boeing, la cual, con una alegría que
sólo se da en las películas malas,
aceptó la propuesta. Luego, no fue difícil
convencer a la Pan American de que ampliara el plazo.
Así, el 21 de julio de 1936, la Boeing y
la aerolínea presidida por Juan Trippe firmaron
un contrato por seis aviones a un costo total de
casi cuatro millones y medio de dólares.
En cuanto a Beall, fue promovido a ingeniero de
proyectos comerciales.
El avión era, desde todo punto de vista,
un prodigio. Pan American había pedido que
el nuevo aparato fuese capaz de transportar 4.500
kilogramos a 3850 kilómetros (la distancia,
caprichosamente elegida, entre San Francisco y Honolulu)
a 3000 metros, con una velocidad de 240 kilómetros
por hora pese a un viento en contra de 48 km/h.
Y el 314 satisfizo completamente esas especificaciones.
Era capaz de volar a 256 km/h a una altura de 3300
metros (con una velocidad máxima de 284 km/h
y una velocidad máxima absoluta de 339 km/h).
Incluso con un motor parado, podía llegar
a los 188 km/h.
Sin viento en contra, el alcance llegaba a los 6800
kilómetros a una velocidad sostenida de 227
km/h, para lo cual llevaba 24.500 litros de combustible.
Esto lo conseguía gracia a los nuevos motores
radiales Wright Double Cyclone, que todavía
estaban siendo probados para los militares, pero
que ya habían demostrado ser fiables, potentes,
económicos y eficientes. Sus catorce cilindros
movían las igualmente nuevas hélices
Hamilton Standard de 4,47 metros que podían
calarse en bandera (es decir, en el eje del fuselaje)
para reducir la resistencia y los daños en
caso de fallo motriz.
Pero por encima de las prestaciones estaba la comodidad
de los pasajeros (Pan American había incluido
entre sus especificaciones que se hicieran todos
los esfuerzos posibles por reducir la fatiga de
la tripulación). La organizadora de fiestas
e intrigante Claire Booth decía, en 1941:
"Dentro de cincuenta años, la gente
considerará los vuelos en los Clipper como
los viajes más románticos de la historia".
El Clipper estaba diseñado para llevar 40
pasajeros y 2250 kilogramos de carga a través
del Atlántico. En viajes más cortos
el número podía elevarse a 74, y en
los vuelos con literas se reducía a 34 pasajeros.
Incluso se podía elegir, si se contaba con
el suficiente dinero, la "suite nupcial",
una habitación situada a popa con capacidad
para seis personas sentadas o dos acostadas que,
sin embargo, se usó tan poco que fue eliminada
en la ruta del Pacífico para hacer más
maniobrable un avión que ya de por sí
era pesado de cola.
Las otras nueve secciones acomodaban a los simples
mortales, aunque a precios de primera clase. La
tarifa de Nueva York a Marsella era de 375 dólares
en 1939; la de San Francisco a Hong Kong costaba,
en 1941, 1368 dólares.
El avión contaba, además, con un salón
comedor con capacidad para 14 pasajeros que se acomodaban
en cinco mesas adornadas con finos manteles, porcelanas
y flores frescas. El té se servía
en vajilla de plata. Contaba, además, con una bien equipada cocina y tocador para damas y caballeros, con
agua fría y caliente. Por último,
había tres retretes.
A diferencia de las filas de una típica asientos
en los aviones de pasajeros de hoy día, el
pasaje se acomodaba en sofás dispuestos para
formar pequeños espacios donde la gente podía
reunirse a charlar. Y por la noche, los sofás
se convertían en camas.
Un pasajero podía estar seguro de tener todas
sus necesidades atendidas por los asistentes de
a bordo. Alimentos y bebidas estaban siempre disponibles.
Los arreglos de la tapicería interior tenía
dos combinaciones. Alfombra en color turquesa pálido
con paredes en verde, o alfombra color óxido
con paredes en color beige. Esto, sumado a la suave
iluminación y a la insonorización
ofrecida por sus gruesas paredes, fueron todos elementos
que ayudaron a establecer su leyenda.
Como había pedido Pan American, la tripulación
estaba muy bien atendida. Dada la longitud de las
rutas que el Clipper debía cubrir sin escalas,
había espacio para dos tripulaciones de ocho
personas, incluidos los auxiliares de vuelo, que
trabajaban por turnos. La cubierta de vuelo —designada
en los planos como "puente", una clara
referencia al lenguaje marino— era verdaderamente
palaciega. Medía 6,4 metros de extremo a
extremo, y 2,8 metros de anchura, además
de tener altura suficiente para que pudiera caminar
tranquilo alguien de poco más de 1,80 metros.
Los pilotos podían ajustar sus asientos adelante
y atrás, al igual que el ángulo de
los pedales, y contaban con pesadas cortinas en
color granate que los aislaban de noche del resto
de la cabina, de tal forma que sus luces no disminuyera
su propia visión nocturna. Detrás
de los pilotos, y de los asientos del navegante,
del operador de radio y del mecánico de vuelo,
estaba el despacho del capitán, con asientos
para él y un visitante.
En la mejor tradición marinera, el capitán
de un Clipper mandaba el aparato, pero no lo pilotaba.
En dos compartimientos separados (uno en la proa
y otro detrás del puente) estaban las literas
para la tripulación en descanso. Pese a todas
estas comodidades, un piloto describía la
tarea de volar un Clipper como "un trabajo
duro, de la categoría del de un camionero".
El primer vuelo del 314 se llevó a cabo el
7 de junio de 1938, cuando el prototipo NX18601 (la Boeing
nunca lo reconoció como tal, aunque de hecho
lo fue) pasó atronando a través
del lago Washington, dejando una estela de espuma
de treinta metros de ancho. Cuando alcanzó
los 175 kilómetros por hora, con sus cuatro
motores rugiendo bajo la potencia de sus 1500 caballos
unitarios, el avión dejó el agua y
se aventuró por el aire. En los 38 minutos
de su vuelo inaugural, el hidroavión más
grande y de mayor alcance de cuantos han entrado
en servicio comercial, empezó a ganarse su
merecido billete a la inmortalidad.
Esta versión disponía de una única
deriva y timón, que posteriormente se sustituyeron
por dobles derivas para aumentar la estabilidad
direccional. Como la medida resulto también
inadecuada, se reinstaló la deriva central
anterior, pero sin timón móvil. Este
avión recibió el certificado de aptitud
y empezó a prestar servicios como correo
trasatlántico el 20 de mayo de 1939, y como
avión de línea el 28 de junio.
Al pedido inicial de seis aviones le siguió
otro por seis aparatos más, que se entregaron
en 1941. Como estos tenían varias mejoras,
fueron denominados 314A (el primero de estos voló
el 20 de marzo de 1941). Tres de ellos fueron adquiridos
por Gran Bretaña, en principio para volar
el sector Foynes-Lagos de la Ruta de la Herradura,
en apoyo del esfuerzo de guerra en el norte de África.
Mientras tanto, Pan American había puesto
sus Clipper a trabajar en la ruta del Pacífico,
hasta Hawai, Hong Kong, Singapur y Nueva Zelanda;
y en la ruta del Atlántico Norte, hasta Lisboa,
Marsella, Foynes y Southampton. En los trayectos
meridionales, el 314 servía las rutas hasta
las Bermudas, Brasil y África Occidental.
El 20 de mayo de 1939, el Yankee Clipper inauguró
el primer servicio de correo aéreo a través
del Atlántico, cuando al mando del Capitán
A. E. LaPorte llevó casi una tonelada de
correspondencia desde Port Washington hasta Marsella
en 29 horas, a través de Las Azores y Lisboa.
Poco después, este mismo avión, al
mando del Capitán Harold Gray, haría
lo mismo en la ruta a Southampton, el 24 de junio.
Y cuatro días después, Pan American
Airways inauguró el primer servicio regular
de pasajeros a través del Atlántico,
cuando el Dixie Clipper, al mando del Capitán
R. O. D. Sullivan, voló desde New York hasta
Southampton. Y el 8 de julio de 1939, El Yankee
Clipper inauguraba una nueva ruta más al
norte, con 17 personas a bordo.
Desgraciadamente, las rutas a través del
Atlántico fueron pronto interrumpidas por
las victorias del Eje en Europa, y la ruta a través
del Pacífico tuvo el mismo final cuando los
Estados Unidos entró en la guerra contra
el Japón.
En estallido de la guerra entre los Estados unidos
y el Japón habría de dar lugar a la
primera vuelta al mundo llevada a cabo por una aerolínea
comercial. Esto ocurrió porque el Pacific
Clipper, habiendo quedado varado en Nueva Zelanda
por el ataque a Pearl Harbor, finalmente decidió
volver a los Estados Unidos volando hacia el oeste,
para evitar el peligro de ser derribado por cazas
enemigos. Al mando del Capitán Robert Ford,
el avión partió de Auckland el 8 de
diciembre de 1941, y avanzó a través
de lugares como Surabaya, Karachi, Bahrein, Jartum,
Leopoldville y otros, recogiendo al mismo tiempo
al personal de la compañía. Finalmente,
a las 7:12 de la mañana del 6 de enero de
1942, el Pacific Clipper descendió en el
apostadero naval del Aeropuerto de la Ciudad de
New York, tras recorrer 13.000 kilómetros.
Una vez que los Estados Unidos hubieron entrado
en la guerra, de los nueve Modelos 314 / 314A de
Pan American, cuatro fueron requisados por el Mando
de Transporte del Ejército y recibieron la
designación militar C-98. Sin embargo fueron
poco utilizados y en noviembre de 1942 uno fue devuelto
a la compañía. Las otras tres fueron
transferidas a la US Navy, uniéndose a las
dos adquiridas directamente de Pan American. En
estos casos, aunque los aviones estaban sujetos
a las normativas militares, era volados por las
tripulaciones civiles de la aerolínea. De
hecho, aunque los aviones fueron parcialmente camuflados,
continuaron operando con matrícula civil.
La fiabilidad mecánica y la comodidad de
los Clipper hizo que pronto comenzasen a ser utilizados
por los líderes aliados. El primero en volar
en un Clipper fue Winston Churchill, después
de una conferencia con Roosevelt en Washington,
en enero de 1942. Un año después,
Franklin D. Roosevelt fue en el Dixie Clipper de
la U.S. Navy a la conferencia de Casablanca. Y estaba
planeado que el Anzac Clipper llevara a Stalin, Churchill
y Roosevelt a entrevistarse con Chiang Kai Chek
en Australia, pero por razones de seguridad se decidió
cambiar el plan.
Ningún Clipper se perdió por acción
enemiga, pero no todos sobrevivieron a la guerra.
En febrero de 1943, el Yankee Clipper se estrelló
mientras intentaba posarse en el Tajo, a la altura
de Lisboa, sobreviviendo sólo 15 pasajeros.
Justo después de la guerra, en noviembre
de 1945, al Honolulu Clipper le fallaron dos motores
sobre el Pacífico. Después de un amarizaje
en pleno océano, los pasajeros fueron transferidos
a un portaaviones mientras se intentaba remolcar
al avión hasta su base. Desgraciadamente,
el Clipper se rompió durante la maniobra
y debió ser hundido. El que esto costase
1.300 disparos de cañón de 20 milímetros
dice más de la exuberancia de los artilleros
navales que de la fortaleza del avión.
Y no corrieron con mejor suerte aquellos que sobrevivieron
al conflicto. Terminada la guerra, fue evidente
que los grandes hidroaviones no tenían futuro.
De hecho, en 1945, Pan American rechazó recuperar
cuatro de los Clipper cedidos a la Armada. Los
avances en el diseño de aviones terrestres
y la gran cantidad de pistas de aterrizaje construidas
durante aquellos años habían dejado
totalmente obsoleto el negocio de operar desde el
agua. Cuando el 9 de abril de 1946 llegó
a San Francisco, procedente de Honolulu, el último
vuelo Clipper de Pan American, amarizó cuatro
horas después que el nuevo Constellation
de la Lokheed, que había partido casi al
mismo tiempo.
Algunos hidroaviones acabaron en la chatarra o fueron
canibalizados para sostener a sus hermanos. Otros
fueron vendidos a aerolíneas menores, que
a su vez los vendieron a compañías
aún más pequeñas, proceso que
sólo sirvió para retrasar el final
de estos extraordinarios aviones.
Si bien ningún Clipper ha sobrevivido hasta
nuestros días, aún queda al menos
un ejemplar tal vez recuperable: el Honolulu Clipper.
Este avión se hundió en el Pacífico
en 1945, y aparentemente un equipo francés
está trabajando en su rescate (febrero 2011).
NC18601 |
Boeing
314 c/n 1988 Honolulu Clipper. Entregado a
Pan American Airways el 27 de enero de 1939.
Prototipo. Asignado a la División Pacífico. El 16 de agosto de 1941, a las 11:00 PM GCT, una mala señalización en la operación de despegue desde el Puerto de Guam impidio que el intento pudiera suspenderse a tiempo y el aparato impactó contra la barrera de coral que rodea la isla. El avión había partido de Singapur y se dirigía a San Francisco. El Avión sufrió daños importantes pero pudo ser recuperado. No se produjeron víctimas. Ver informe oficial. El Honolulu Clipper fue arrendado a la Armada de los Estados Unidos por Pan American Airways el 17 de diciembre de 1942 y se le asignó el número de serie de la Oficina de Aeronáutica (“Bu. No.”) 48227, aunque el avión continuó siendo operado por tripulaciones de Pan Am. El 4 de noviembre de 1945, cuando cubría la ruta Honolulu-San francisco, el avión debió efectuar un amerizaje forzoso en el Océano Pacífico luego de que perdiera dos de sus cuatro motores. Felizmente pudo hacerlo cerca de un buque de la U.S. Navy, que rescató a sus pasajeros y tripulación. Posteriormente, cuando la Marina intentaba remolcarlo a puerto, el avión se dañó y debió ser hundido a cañonazos. Ver nota sobre el incidente.

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NC18602 |
Boeing
314 c/n 1989 California Clipper / Pacific Clipper. Entregado a Pan American Airways
el 27 de enero de 1939. Asignado a la División
Pacífico. Al inicio de la II Guerra Mundial, completó
el primer vuelo alrededor del mundo por una
aerolínea comercial, el 6 de enero
de 1942, luego de que el bombardeo a Pearl
Harbor le impidiera retornar vía Pacífico
y lo obligara a volver a los Estados Unidos
por el este. Requisado por US Navy en 1942,
y eventualmente comprado por el gobierno en
1946. Vendido luego a World Airways, fue convertido
en chatarra en 1950.

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NC18603 |
Boeing
314 c/n 1990 Yankee Clipper. Entregado a Pan
American Airways el 4 de febrero de 1939.
Asignado a la División Atlántico.
El 20 de mayo de 1939, inauguró el
primer servicio regular de correo aéreo
a través del Atlántico (Port
Washington-New York-Horta- Lisboa-Marsella).
Adquirido por la Marina de los Estados Unidos
en 1942, aunque siguió siendo operado
por Pan Am. Se estrelló durante un
amarizaje en el río Tagus, Lisboa,
el 22 de febrero de 1943 a las 6:47 hora local, falleciendo 19 de los 33 pasajeros y 5 de los 6 tripulantes. El avión operaba el Vuelo 9035 que cubría la ruta New York – Hamilton – Horta – Lisboa – Marsella. El aparato se estrelló en el río Targus cuando intentaba amerizar. Una ráfaga de viento lo golpeó cuando giraba para realizar la última aproximación antes de tocar agua. El novelista Ben Robertson murió en el accidente y la actriz Jane Froman resultó herida.

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NC18604 |
Boeing
314 c/n 1991 Atlantic Clipper. Entregado a
Pan American Airways el 20 de mayo de 1939.
Asignado a la División Atlántico.
Requisado por la US Navy en 1942, y eventualmente
comprado por el gobierno en 1946. Desmantelado
por sus partes.

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NC18605 |
Boeing
314 c/n 1992 Dixie Clipper. Entregado a Pan
American Airways en abril de 1939. Asignado
a la División Atlántico. El
29 de junio de 1939, inauguró el primer
servicio regular de pasajeros a través
del Atlántico (Port Washington, New
York-Horta-Lisboa-Marsella). Requisado por
la US Navy en 1942, aunque siguió siendo
operado por Pan Am. El 14 de enero de 1943,
Franklin D. Roosevelt se convirtió
en el primer presidente en ejercicio en volar,
cuando viajó a Casablanca para entrevistarse
con Stalin y Churchill en el Dixie Clipper, que se convirtió en el primer Air Force One. Comprado
por el gobierno en 1946. Vendido a World Airways.
Convertido en chatarra en 1950.

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NC18606 |
Boeing
314 c/n 1993 American Clipper. Entregado a
Pan American Airways en junio de 1939. Asignado
a la División Atlántico. Requisado
por la US Navy en 1942, y eventualmente comprado
por el gobierno en 1946. Vendido a World Airways.
Convertido en chatarra en 1950.

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NC18609 |
Boeing
314A c/n 2083 Pacific Clipper. Entregado a
Pan American Airways en mayo de 1941. Asignado
a la División Pacífico. Comprado
por la US Navy en 1946. Vendido a Universal
Airlines. Dañado durante una tormenta,
fue desmantelado para aprovechar sus partes.

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NC18611 |
Boeing
314A c/n 2085 Anzac Clipper. Entregado a Pan
American Airways en junio de 1941, y operado
tanto en el Atlántico como en el Pacífico.
Requisado por la US Navy en 1942, y eventualmente
comprado por el gobierno en 1946. Vendido
a Universal Airlines en 1946, a American International
en 1947 y a World Airways en 1948. Vendido
a un particular en 1951, el avión fue
destruido en Baltimore, Maryland, ese mismo
año.

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NC18612 |
Boeing
314 c/n 2086 Capetown Clipper. Entregado a
Pan American Airways en agosto de 1941. Asignado
a la División Atlántico. Requisado
por la US Navy en 1942, y eventualmente comprado
por el gobierno en 1946. Adquirido por American
International en 1947, este avión amarizó
en el Atlántico al quedarse sin combustible.
Los pasajeros fueron rescatados, pero el aparato
fue declarado un peligro para la navegación
y destruido por el cutter de la Guardia Costera
el 14 de octubre de 1947.

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