RECUERDOS DE DINNER KEY
Por Charles M. Dagger. En
el verano de 1935, el taller de servicio de motores
de Pan Am estaba ubicado en el Aeropuerto de la
Calle 36, al oeste de los dos hangares de Eastern
Airlines. Los motores era llevados de y hasta la
base de los hidroaviones de Dinner Key en camiones
especiales. La base de Dinner Key consistía
del edificio de la terminal (hoy el Miami City Hall)
y de dos hangares junto a la calle de entrada. El
hangar más cercano a la calle era el Hangar
A y el otro el Hangar B. no había otros edificios
allí excepto el hangar de hidroaviones de
la Guardia Costera, unos 50 yardas al este. Pan
American (no debería llamársela Pan
Am, todavía) volaba entonces tres hidroaviones
Sikorsky S-40 y ocho hidroaviones Sikorsky S-42.
El primer Sikorsky S-40 fue entregado en 1931. Tenía
una tripulación de seis, un rango de 900
millas, una velocidad crucero de 115 millas por
hora y llevaba 38 pasajeros. Los S-40 tenían
los siguientes registros: NC80V, NC81V y NC752.
El primer Sikorsky S-42 llegó en 1934, como
NC822, y fue seguido por los S-42 NC823, NC15373,
NC15374, NC15375, NC15376, NC16735 y NC16736.
Tres viejos hidroaviones Commodore —NC668M,
NC669M y NC670M—, estaban operacionales, pero
no eran utilizados en servicios regulares. Habían
entrado en servicio en 1929 y habían sido
adquiridos junto con la NYRBA, siendo los primeros
hidroaviones de Pan Am. Ahora eran usados en vuelos
de entrenamiento de pilotos, tenían un rango
de 1.000 millas llevando 22 pasajeros. Uno de ellos,
el NC668, se estrelló en la Bahía
Biscayne (adyacente a Dinner Key) el 24 de septiembre
de 1944, en un vuelo de prueba que acabó
con la muerte del inspector Al Hall. En el mismo
año, los Commodore restantes habían
sido adaptados para entrenamiento de navegación,
y Pan American entrenó a cientos de jóvenes
ingleses que servían como navegantes en la
Royal Air Force.
Un S-38 y un S-41 (una versión mejorada del
S-38) estaban tirados en el fondo del hangar. Era
todo lo que quedaba de la primera flota de Trippe.
El S-38 era un anfibio con capacidad para 8 pasajeros.
Volaba a 110 millas por hora y fue pionero en las
rutas del Caribe y América del Sur, y de
hecho fue más exitoso que el avión
diseñado para reemplazarlo, el cuatrimotor
S-40, del cual se construyeron sólo tres
ejemplares.
Pero el gran hidroavión que prestó
servicio desde Dinner Key fue el Sikorsky S-42.
Estos fueron el resultado de un requerimiento formulado
por Pan American a Igor Sikorsky para construir
un avión más rápido y de mayor
alcance que los anteriores, y Sikorsky cumplió
ampliamente con las especificaciones: El primer
S-42, el NC822, rompió los récord
mundiales para velocidad, alcance, carga y altitud.
Pero Dinner Key era algo más que los hidroaviones
que desde allí operaban. Al final de la tarde,
la gente se acercaba al puesto de observación
en la terraza de la terminal para ver el arribo
de los Clippers, como los había llamado Trippe
en honor a los antiguos veleros que surcaban el
mar. Era habitual que el lugar estuviera lleno,
especialmente los fines de semana. Los Clippers
no volaban de noche, por lo que se hacían
arreglos para que llegaran al caer el sol. Esto,
además, permitía repararlos y limpiarlos
para que estuvieran listos para volar nuevamente
en la mañana.
El mejor espectáculo entonces era ver un
Sikorsky S-42 aparecer a través de las nubes,
a la distancia, bajar suavemente, hacer un giro
sobre la orilla y descender en el agua, convertido
ahora en un barco veloz que avanzaba hasta detenerse
junto a la boya. Esta boya era un flotador que se
enganchaba a la nariz del avión. Esta tarea
la realizaba el ingeniero, que se asomaba por una
pequeña compuerta ubicada justo frente a
la cabina de mando. Una vez hecho esto, el avión
era llevado hasta el muelle, donde desembarcaban
los pasajeros.
Una vez que los pasajeros estaban dentro de la terminal,
el avión era remolcado hasta un área
donde un equipo de seis personas en traje de baño
le colocaban dos juegos de neumáticos dobles
a los tanques de flotación, uno de cada lado.
Luego era subido por una rampa —tirando de
la cola por un tractor— hasta el pavimento,
donde era lavado con agua fresca. Finalmente, y
tras ser revisado por un equipo de inspección,
el aparato era llevado hasta el hangar para su servicio.
Lo primero que un inspector debía hacer era
revisar cualquier mal funcionamiento informado por
el capitán. Luego se realizaba una inspección
visual y se tomaba nota de todo lo que requiriera
de atención. Estas eran designadas como “discrepancias”
y eran colocadas en una planilla. Luego, el jefe
designaba a los encargados de las reparaciones.
Una vez terminada la reparación, el mecánico
debía consignarlo en la planilla, quedando
sujeta a la aprobación de un inspector. Siempre
había mucho movimiento alrededor del avión.
Cuando todos los trabajos finalizaban y habían
sido inspeccionados, se arrancaban los motores para
una prueba final, tras lo cual era cargado de aceite
y combustible y quedaba listo para el día
siguiente.
En la mañana, los motores eran nuevamente
arrancados, antes de colocar el avión en
la cabecera de la rampa. Luego se le ataban los
cables de seguridad y era lentamente bajado por
la rampa hasta que alcanzaba a flotar. La tripulación
de playa removía las ruedas de los flotadores
y el avión era colocado junto al muelle,
donde se abrían las puertas de carga y pasajeros
(en los S-42, ambas colocadas en la parte superior
del fuselaje).
Primero se realizaba la carga del avión,
incluidas las sacas de correo, que llegaban poco
antes en un vehículo. Luego subía
primero la tripulación de vuelo —piloto,
copiloto, ingeniero, navegante y radio operador—,
todos en sus uniformes azules con gorra blanca.
Luego abordaban los pasajeros, ayudados por la única
azafata. Una vez todos arriba, el ingeniero preparaba
todo para soltar la línea que unía
el avión a la boya, y el piloto encendía
el motor número 1 (el exterior del ala izquierda)
y luego los otros en orden. Los motores se encendían
uno a la vez para controlar los magnetos y la presión
del aceite. A una señal del piloto, las líneas
eran soltadas, y el avión iniciaba su carrera
de una milla para colocarse de frente al viento,
y luego avanzaba velozmente sobre el agua hasta
alcanzar la velocidad de despegue, y comenzaba entonces
a elevarse lentamente, para ponerse en curso y desaparecer
a lo lejos.
Tiempo después, Pan American construyó
el Hangar C, más grande, al este del Hangar
B, y a su lado, un moderno taller de mantenimiento
para los motores, con lo que finalmente pudo abandonar
el viejo taller del Aeropuerto de la Calle 36 y
concentrar todo lo vinculado a los hidroaviones
en Dinner Key, conservando en el Aeropuerto de la
Calle 36 exclusivamente las operaciones con aviones
convencionales, como los DC-2, L-10 y B-307.
Además de la terraza de observación,
la terminal de Pan American tenía un agradable
restaurante para los pasajeros y visitantes, así
como otro más pequeño para los empleados.
Este último servía comidas simples,
como papas hervidas, coles y un pedazo de jamón,
y todo por un módico precio. Lo llamábamos
“The Bilge” (el compartimiento más
bajo de un barco, donde las dos mitades de la estructura
se unen en la quilla), y sólo unos pocos
de nosotros llevábamos allí nuestros
negocios. En una ocasión me sirvieron una
papa sin pelar hervida, acompañada por una
enorme araña, también hervida.
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, muchos
grandes aeropuertos fueron construidos en ubicaciones
estratégicas, lo que terminó por hacer
obsoletos a los Clippers. Muchos de los mecánicos
fueron transferidos de Dinner Key al Aeropuerto
de la Calle 36, ya que, además, la guerra
estaba restringiendo el uso de los hidroaviones.
Un viejo Clipper (si no recuerdo mal el S-42 NC823)
fue tomado por el gobierno y convertido en el primer
hidroavión del Servicio de Transporte Aéreo
de la Naval, el VR-1S (El VR-1 volaba los C-54,
por lo que se constituyó el VR-1S para los
hidroaviones). Pero en la Naval no había
gente con experiencia en este tipo de aparatos,
por lo que fue necesario reclutar pilotos y tripulaciones
de Pan American para el trabajo. Los voluntarios
eran directamente enviados Estación Aérea
Naval de Norfolk. No se nos obligaba a adoctrinamiento
militar, aunque sí se nos enseñaba
la forma militar de funcionar. Pero nuestras desventuras
en la milicia es otra historia.
El Sikorsky, que contaba con el plateado estándar
como color, adquirió el tono azul oscuro
de la Naval. El suave interior propio de los aviones
de Pan American, sin embargo, permaneció
intacto. Fue redefinido como un RS-5, y recibió
la designación naval 37852. Inicialmente
prestó servicio trayendo níkel desde
Cuba, necesario para el desarrollo de los rotores
de los motores jets, aunque yo no lo sabía
por entonces. El aparato volaba todos los días,
y yo le hacía el mantenimiento durante las
noches.
Pronto nos movieron nuevamente a Dinner Key, donde
la Naval utilizaba el Hangar A, desde donde se realizaban
vuelos a Bahamas, Cuba, Puerto Rico, la Zona del
Canal y otras bases, llevando personal y cargas.
Yo volaban también, haciéndome cargo
del ancla, amarrando a las boyas, relevando al ingeniero,
cargando combustible, ayudando a acercar el avión
a la orilla y permaneciendo toda la noche en él
cuando estábamos anclados.
La Naval tomó también el S-40 NC81V,
al que le retiró su interior y, pintado de
plateado, era utilizado para entrenar pilotos graduados
que nunca habían volado un avión de
cuatro motores. Nunca adquirió el color militar
ni portó insignia alguna. Fue redefinido
como RS-4 y recibió el registro 37654. Yo
tripulé el 81V como ingeniero de vuelo. Despegábamos,
hacíamos un círculo y descendíamos,
utilizando o no los flaps. Mi último registro
en este viejo aparato es del 16 de julio de 1943.
Luego fue reemplazado por una flota de Martin PBM,
y yo fui transferido a otro escuadrón.
La Naval construyó una pequeña base
en Dinner Key, llamada “Naval Facility”,
y nuestro primer escuadrón fue recomisionado
como 6to escuadrón (VR-6). Pero fue desactivado
pronto, luego de que Alemania se rindiera en Europa
y el personal fue transferido al Pacífico.
Tengo entendido que unos pocos S-42 de Pan American
fueron vendido a empresas mineras de América
del Sur, y otros desguazados. Me siento enfermo
cuando veo la estructura de uno de ellos usado como
casa-bote en el Río Miami. Los dos Clipper
S-40, el 80V y el 752V, lo mismo que el viejo Commodore,
fueron todos desguazados.
Fue el fin de una era.
Charles
M. Dugger trabajó para Pan American Airways durante
los años treinta y cuarenta, prestando servicio
como mecánico en la base de Dinner Key, Miami.
Vio llegar los distintos aviones, el comienzo de la Guerra
y la transformación de las instalaciones. Este
relato es un breve resumen de esa experiencia. (©2006
information systems technology, inc.